Diosas prestadas

Una voz pura

La poesía es nuestra eternidad más allá del tiempo, más allá de la distancia. Sólo eso nos salva de la indiferencia y del olvido. Este es el credo íntimo de Ivonne Gordon, una gran poeta ecuatoriana, cuya voz intrínsecamente lírica, dedicada al canto de Apolo, no olvida el mundo humano, entretejido con sombras, inconstancia y negrura. Voz atenta a la realidad de la vida divina. Una voz pura, siempre. Inmaculada, intocable en su esfera de autenticidad radiante. Hija de Apolo. Aunque la melancolía a veces acecha y aparece en los intersticios de sus versos, Ivonne nunca nos incita a renunciar al nihilismo, en su voz de la esperanza, por excelencia, cree en un más allá, en un mundo sobrenatural y prestado. Sus versos están plasmados de la fragilidad humana y el fulgor de lo divino que nos habita. Una voz que nos asegura que el deseo de ser infinito nunca se desvanece porque eternos son los ojos que contemplan la belleza de las diosas. ( Keats)’. —Stefania di Leo

Buy

About the Book

Previous
Previous

El tórax de tus ojos

Next
Next

Water House